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	<title>Lenguaje archivos &bull; JAVIER ENRIQUEZ SERRALDE</title>
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		<title>más allá del idioma propio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Enriquez Serralde]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Nov 2020 17:12:16 +0000</pubDate>
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				<p class="has-drop-cap">¿Por qué nos rascamos la cabeza cuando tratamos de recordar algo, o bien cuando intentamos encontrar algo que perdimos? Es un gesto que parece estar presente en todas las culturas del planeta y, sin embargo, no todas las lenguas lo expresan. El hawaiano tiene una palabra que lo define: <strong>panapu</strong>.</p><p>A veces vamos al salón de belleza o a la peluquería para mejorar nuestra imagen, pero al salir y vernos en el espejo nos damos cuenta de que todo resultó mal. Nos sentimos defraudados. El japonés define ese sentimiento con una palabra: <strong>age-otori</strong>.</p><p>En ocasiones experimentamos un ambivalente sentimiento de felicidad y tristeza simultáneos al evocar algo que no regresará. Imaginemos que limpiamos la habitación de un ser querido recientemente muerto; o que pensamos en la imagen de un amigo que partió y no retornará; o que recordamos el olor de la casa de nuestros abuelos cuando éramos niños. El portugués tiene la palabra adecuada: <strong>saudade</strong>.</p><p>Hay hermosas palabras extranjeras que no existen en el español; términos de otros idiomas que expresan hechos o sentimientos indescriptibles que nuestra lengua podría adoptar. Recordemos el llamado <em>síndrome del Jamaicón</em>, cuando nos descubrimos desubicados en otro país, cuando nos sentimos completamente desorientados en un ambiente distinto al nuestro. El francés tiene una palabra: <em>dépaysement</em>, básicamente, <strong>despaisanado</strong>.</p><p>A veces nos reímos después de escuchar una broma o chiste que no tienen ninguna gracia. Simplemente recordemos escenas de programas de televisión o películas con Clavillazo, Laurel &amp; Hardy, Viruta y Capulina o El Santo. El indonés define esa risa o carcajada al escuchar el chiste o ver la escena cómica que no es graciosa: <strong>jayus</strong>.</p><p>Hay una bonita palabra coreana, <strong>nunchi</strong>, que define la capacidad de saber el estado emocional de otras personas. Muchos quisiéramos tener ese talento perceptivo, pero en muchas ocasiones nos sentimos como Sheldon en la serie televisiva <em>The Big Bang Theory</em>. Al contrario de él, a veces salimos de una reunión y pensamos: “le hubiera dicho esto” o “¿por qué no le respondí…?” El francés tiene una expresión que resume este sentimiento: <em>l’esprit de l’escalier</em>, pensar demasiado tarde en una respuesta. El <em>Lexinario</em> define esa fastidiosa sensación, resumiendo la expresión <em>l’esprit de l’escalier </em>en un solo vocablo: <strong>despiritación</strong>.</p><p>He aquí 22 palabras de otras lenguas sin equivalente en español que fueron “prestadas” de varios idiomas y definidas en el Lexinario:</p><p><strong>litosidad.</strong> (Del checo <em>litost</em>). f. Sensación de humillación, incapacidad o ineptitud que surge al escuchar a alguien hablar sobre éxitos propios.</p><p><strong>aguare.</strong> (Del japonés <em>mono no-aware</em>, emoción ambivalente por la belleza que partió). <strong>1. </strong>m. Ambivalente sentimiento de tristeza y alegría al percibir, momentáneamente, una belleza transcendental. <strong>2.</strong> Sentimiento agridulce, posterior a la percepción de una beldad efímera.</p><p><strong>yayus.</strong> (Del indonés <em>jayus</em>). m. Inevitable risa o carcajada que se produce después de escuchar una broma o chiste que no es gracioso.</p><p><strong>insuarpar.</strong> (Del inuit <em>iktsuarpok</em>). <strong>1.</strong> intr. Salir anticipadamente de la casa propia para cerciorarse de que alguien llegó o está por llegar. <strong>2.</strong> Asomarse repetidamente por una ventana o por una puerta para comprobar si alguien está por llegar.</p><p><strong>ameliorar.</strong> (Del francés <em>améliorer</em>, mejorar). <strong>1.</strong> intr. Recuperarse de la sensación producida por algo molesto, doloroso o insatisfactorio. <strong>2.</strong> tr. Mejorar algo que resulta malo o insatisfactorio.</p><p><strong>zágasa.</strong> (Del farsi <em>zhaghzhagh</em>). f. Castañeo de los dientes ocasionado por frío o rabia.</p><p><strong>nunchi.</strong> (Del coreano <em>nunchi</em>). <strong>1.</strong> m. Capacidad de saber el estado emocional de otras personas. <strong>2.</strong> Persona que ve más allá de las señales de comunicación verbal y no verbal para conocer a alguien verdaderamente.</p><p><strong>moxidad.</strong> (Del inglés <em>moxie</em>, empuje). f. Capacidad de determinación de la mujer.</p><p><strong>llocomés.</strong> (Del japonés <em>yoko meshi,</em> comida que se come por los dos lados). m. Inquietud al hablar en un idioma extranjero.</p><p><strong>mencoleco.</strong> (Del indonesio <em>mencolek</em>). m. Engaño sin sentido.</p><p><strong>flabergastia.</strong> (Del inglés <em>flabbergasted</em>, atónito). f. Estado de estupefacción extrema que resulta de ser pasmado por algo sorprendentemente increíble.</p><p><strong>despaisanado, da.</strong> (Del francés <em>dépaysement</em>). <strong>1.</strong><em> </em>adj. Dicho de una persona: Que se haya incómoda en otro país y extraña todo lo relacionado a su lugar de origen o residencia. <strong>2.</strong><em> </em>coloq.<em> </em>Se dice del que no se halla. <strong>3.</strong><em> </em>Dicho de una persona: Que se siente desorientada. <strong>4.</strong> <em>Méx.</em><strong> </strong>Dicho de una persona: Que sufre el Síndrome del Jamaicón.</p><p><strong>pochemuca, co. </strong>(Del ruso <em>pochemuchka</em>). adj. Dicho de la persona que hace muchas preguntas.</p><p><strong>silimazo, za. </strong>(Del yidish <em>shlimazl</em>). <strong>1.</strong> adj. Se dice de la persona que constantemente es víctima de circunstancias desfavorables. <strong>2.</strong> m. y f. Persona que frecuentemente tiene mala suerte.</p><p><strong>agotórico, ca. </strong>(Del japonés <em>age-otori</em>, verse peor al cortarse de pelo) <strong>1. </strong>adj. Dicho de la persona que se ve peor después de un corte de cabello. <strong>2.</strong> Dicho del que se siente defraudado y deprimido después de una sesión de embellecimiento.</p><p><strong>lufmensio, sia.</strong> (Del yidish <em>luftmensch</em>, persona contemplativa e impráctica). <strong>1.</strong> adj. Se dice del que tiene una fuerte ambición de algo, pero no tiene ni idea de cómo conseguirlo. <strong>2.</strong> m. y f. Soñador sin sentido común. <strong>3.</strong> Emprendedor que no sabe cómo emprender o llevar a cabo una idea.</p><p><strong>moquid.</strong> (Del kivila <em>mokita</em>). <strong>1.</strong> m. Verdad que todos saben pero que nadie enuncia. <strong>2.</strong> Etimicido.</p><p><strong>baudia.</strong> (Del inglés <em>bawd</em>, madama o alcahueta, y éste del francés antiguo <em>baudestroyt,</em> proxeneta y de <em>baude</em>, sinvergüenza.). f. La mujer que controla y administra un burdel.</p><p><strong>panapar.</strong> (Del hawaiano <em>pana po’o</em>). <strong>1. </strong>tr. Rascarse la cabeza para recordar dónde se dejó el objeto perdido. <strong>2.</strong> Fomentar la memoria de lo olvidado al rascar el cuero cabelludo.</p><p><strong>dísmal.</strong> (Del inglés <em>dismal</em>, deprimente). <strong>1.</strong> adj. Dicho de una persona: Que es desgraciada y sombría. <strong>2.</strong> Dicho de un lugar: Deprimente y lúgubre. <strong>3.</strong> Funesto. <strong>4.</strong> m. Dos días de cada mes que se consideran de mala suerte.</p><p><strong>tartle.</strong> (Del escosés <em>tartle</em>). m Vacilación e incomodidad al saludar a alguien sin recordar su nombre.</p><p><strong>sausadia. </strong>(Del portugués <em>saudade</em>). f. Ambivalente sentimiento de felicidad y tristeza simultáneas el evocar algo que no regresará.</p><p>La palabra portuguesa <em>saudade</em> proviene del latín “solitas” que el “Dicionário Priberam da Língua Portuguesa” define como: “Lembrança grata de pessoa ausente, de um momento passado, ou de alguma coisa de que alguém se vê privado” y “Pesar, mágoa que essa privação causa”. <a href="https://www.priberam.pt/dlpo/saudade"><u>https://www.priberam.pt/dlpo/saudade</u></a>.</p><p>La hermosa canción titulada “Pedaço de Mim” (Pedazo de Mí) de Chico Buarque, interpretada con Zizi Possi, poéticamente expresa ese sentimiento en varias formas. Por ejemplo, “oh mitad exiliada de mí”, “oh mitad arrancada de mí” o “saudade é arrumar o quarto Do filho que já morreu” (saudade es arreglar el cuarto del hijo que ya murió). En los subtítulos del video de 1978 <a href="https://t.co/2EPZX2XmmC"><u>https://m.youtube.com/watch?v=IXjq_qbsvRc …</u></a> se traduce “saudade” como “nostalgia”, pero ahora ya sabemos que la palabra “saudade” tiene más estratos lingüísticos que expresan ambivalentes fenómenos psicológicos.</p><p><em>Javier Enriquez Serralde</em></p><p><em>Fuente: <a href="https://sdemergencia.com/2020/06/15/mas-alla-del-idioma-propio/">Salida de Emergencia (Periodismo/Cultura/Crítica)</a></em></p><p> </p><div class="wp-block-spacer" aria-hidden="true"> </div>					</div>
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		<title>LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO Y DEL LENGUAJE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Enriquez Serralde]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Nov 2020 17:07:06 +0000</pubDate>
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				<p class="has-drop-cap"><em>«Language is mankind’s greatest invention that was never invented</em>” (El lenguaje es el más grandioso invento humano jamás inventado). La frase es del lingüista Guy Deutscher, escrita en su libro <em>The Unfolding of Language</em> que versa sobre la evolución del lenguaje.</p><p>En su libro de 1859, <em>El Origen de las Especies,</em> Charles Darwin prácticamente no menciona el concepto de evolución humana. Lo hizo más de 20 años después, en su obra <em>The Descent of Man and Selection in Relation to Sex</em> (<em>El origen del hombre y la selección en relación al sexo</em>). Su modelo de “protolenguaje musical” representa una importante amalgamación de datos comparativos, profunda comprensión evolucionaria y perspectiva biológica del lenguaje. Pero, en realidad, Darwin no sabía cómo se “inventó” el lenguaje.</p>					</div>
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				<p>Ahora, después de siglo y medio de estudios multidisciplinarios y comparativos sobre la comunicación en otras especies y entre los humanos, de especialidades novedosas como la neurolingüística, la biología molecular y evolutiva, del mapeo genético de homínidos prehistóricos, de la neurociencia, incluso de la neuroprimatología computacional comparativa, etcétera, etcétera, no tenemos muy claro cómo surgió el lenguaje en los humanos.</p><p>Hay varias teorías, algunas sin datos específicos que las apoyen. Sí, nuestro cableado cerebral evolucionó para ser como somos ahora, para pensar como pensamos, para comunicarnos como nos comunicamos. Sí, sabemos que anatómicamente el cerebro humano difiere significativamente del de otras especies en el telencéfalo dorsal, el cerebelo, el hipocampo y la corteza cerebral, sobre todo la prefrontal. Sí, conocemos la secuencia de nucleótidos de la región genética FOXP2, su específica evolución en humanos y el vínculo que tiene con el lenguaje. Sí, conocemos los recientemente descubiertos cambios diminutos, únicos en nuestra especie, en las regiones no codificantes de aceleración humana. A pesar de todo el conocimiento adquirido, podemos llegar a una sola conclusión: todavía no sabemos cómo comenzó el lenguaje.</p><p>Lo que sí sabemos, o podemos inferir, es que ha habido una evolución en las lenguas. Sabemos, o deducimos, que en la historia y la prehistoria han surgido miles de idiomas y otros tantos se han desvanecido o transformado. De acuerdo a los expertos, incluyendo el lingüista David Crystal, actualmente existen más de 6 mil idiomas en el mundo. Obviamente, los idiomas difieren entre sí, y son un reflejo de la cultura de sus hablantes, de su ambiente.</p><p>Hay lenguas que no tienen pronombres masculinos o femeninos, como el turco, el finlandés, el estonio, el húngaro, el indonesio o el vietnamita. Cuando sus hablantes se refieren a otras personas, no utilizan las palabras “él” o “ella”, y si se expresan en otras lenguas, tienen que detenerse un momento a pensar antes de utilizar dichos pronombres. ¿Difícil comprender este fenómeno? No necesariamente. Para los hispanohablantes existe solamente un adjetivo posesivo de tercera persona: “su”. Para los angloparlantes, por su parte, hay dos: “his” y “her”. Cuando habla en inglés, el hispanohablante tiene que recapacitar sobre ello antes de expresarse. El lenguaje influye en nuestro modo de pensar y viceversa.</p><p>Para los angloparlantes que aprenden español es difícil comprender la diferencia entre “ser” y “estar”, mientras que para los hispanoparlantes resulta algo obvio. Del mismo modo, a los hispanoparlantes se les dificulta entender la diferencia entre “in” y “on” en inglés, ya que en español resulta suficiente con emplear la palabra “en”. En inglés existe una gran, aunque sutil, diferencia entre las preposiciones “dentro” y “sobre” (“in”, “on”) cuando se utilizan con el significado de “en”. Los hispanohablantes entienden perfectamente cuando alguien dice “en el jet”, “en el aeroplano”, “en el tren”, “en la estación”, “en el bote”, “en el río”, “en el barco”, “en el océano”. Muy distintas resultan las cosas para los angloparlantes, que varían fácilmente el uso de preposiciones en el mismo contexto, lo cual resulta sumamente enigmático e  inexplicable para los extranjeros: “on a jet plane,” “in the airplane,” “on a train.” “in a station,” “in a boat,” “on a river,” “on a ship,” “in the ocean”. De la misma manera, cuando se expresa en español, a un extranjero se le dificulta mucho saber qué artículo usar al referirse a: “la gata”, “la cocina”, “el águila”, “el hacha”, “el azúcar” o aun el sustantivo femenino “área”.</p><p>Para los hablantes de lenguas indoeuropeas es común decir “izquierda”, “derecha”, “adelante” y “atrás” al señalar a otros o dar indicaciones con orientación geográfica: “toma la taza con la mano derecha”, “sal del elevador y da vuelta a la izquierda”, “lo tienes detrás de ti”. Los aborígenes australianos Guugu Yimithirr no tienen esas coordenadas “egocéntricas” en su vocabulario. Ellos sólo utilizan las coordenadas norte (gungga), sur (jiba), este (naga) y oeste (guwa). Si nosotros decimos: “Pedro está frente al árbol”, los Guugu Yimithirr  dirían: “Pedro está al norte del árbol”. Aun en una cueva oscura, alguno de ellos advertiría: “Hay una gran araña al noroeste de tu pie”, o si describieran los movimientos de actores en un televisor, los Guugu Yimithirr se referirían a ellos de acuerdo a la orientación del aparato.</p><p>De acuerdo a la hipótesis de Sapir-Whorf, las diferencias lingüísticas en el vocabulario y las expresiones son primordialmente productos culturales y sociales. Esta hipótesis considera que el lenguaje es un complejo de símbolos que reflejan el ambiente físico o social de un grupo humano. ¿Pensamos como hablamos o hablamos como pensamos? Después de casi 100 años de una bibliografía extensa de libros y artículos, la teoría es aceptada por varios académicos y científicos y debatida por otros.</p><p>Es difícil negar que el lenguaje refleja, hasta cierto punto, nuestro modo de pensar y el de nuestra cultura en general; la forma en que percibimos el mundo. Ocho años antes de que Sapir publicara el primer artículo que formaría una de las bases de la hipótesis de Sapir-Whorf (1922), Ludwig Wittgenstein escribió en el <em>Tractatus-Logico-Philosophicus</em>: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Un componente minúsculo de esos límites puede ser traspasado por palabras de lenguas que no tienen traducción directa en otras. Para cruzar temporalmente las fronteras del lenguaje y de la percepción de “nuestro” mundo, he aquí 23 neologismos inspirados en lenguas extranjeras sin equivalente en español. Estas palabras se tomaron prestadas de varios idiomas y han sido definidas en el Lexinario:</p><p class="has-ek-indent"><strong>caello, lla.</strong> (Del danés <em>kaelling</em>). <strong>1.</strong> adj. Dicho del que insulta a los niños con obscenidades. <strong>2.</strong> m. y f. El padre o la madre que insulta a los hijos persistentemente.</p><p class="has-ek-indent"><strong>pervasivo.</strong> (Del inglés <em>pervasive</em>, penetrante). <strong>1.</strong> m. Influjo penetrante o efecto físico inoportuno que se propaga en un área. <strong>2.</strong> Influencia persistente o dominio desagradable que se esparce por un grupo de personas.</p><p class="has-ek-indent"><strong>vibonuto, ta. </strong>(Del checo <em>vybafnout</em>). <strong>1.</strong> adj. Se dice de la persona tonta y persistentemente molesta. <strong>2.</strong> m. y f. Hermano o hermana que molesta constantemente.</p><p class="has-ek-indent"><strong>besmirchar.</strong> <strong>1.</strong> (Del inglés <em>to</em> <em>besmirch</em>, manchar). <strong>1.</strong> tr. Dañar la reputación de alguien. <strong>2.</strong> Decolorar o ensuciar algo.</p><p class="has-ek-indent"><strong>musierda. 1.</strong> f. Tonada o porción de melodía que se repite insistentemente en la mente. <strong>2.</strong> Porción de una pieza musical odiada que, repetidamente, se reproduce con total fidelidad en la mente y no es posible dejar de evocarla. <strong>3.</strong> Orguormo (del alemán <em>ohrwurm</em>). <strong>4.</strong> Helmoto. <strong>5.</strong> Musiquerra.</p><p class="has-ek-indent"><strong>uzún.</strong> (Del turco <em>hüzün</em>). m. Sentimiento de desconsuelo o desesperación que se presenta cuando uno se da cuenta de que los contratiempos que están sucediendo van a aumentar y empeorar.</p><p class="has-ek-indent"><strong>enduria.</strong> (Del inglés <em>to endure</em>, resistir o sobrellevar). f. Capacidad de soportar o tolerar algo desagradable con gracia o estoicismo.</p><p class="has-ek-indent"><strong>culochino.</strong> (Del italiano <em>culaccino</em>, marca en la mesa del vaso húmedo). m. Marca húmeda que deja un vaso o una taza en la superficie de una mesa al retirarlos.</p><p class="has-ek-indent"><strong>boqueto.</strong> (Del japonés <em>boketto</em>). m. Ver en la distancia sin mirar y sin pensar.</p><p class="has-ek-indent"><strong>esgribo.</strong> (Del gaélico <em>sgriob,</em> comezón del whiskey). m. Cosquilleo facial en anticipación a una experiencia placentera.</p><p class="has-ek-indent"><strong>tantamóntico, ca.</strong> (Del inglés <em>tantamount</em> y éste del italiano, <em>tanto montare</em>). adj. Que equivale, en seriedad, a algo.</p><p class="has-ek-indent"><strong>cafunear.</strong> (Del portugués <em>cafuné</em>). <strong>1.</strong> tr. Pasar los dedos, suave y profundamente, por el cabello de alguien. <strong>2.</strong> Acariciar los cabellos de alguien.</p><p class="has-ek-indent"><strong>inuendo.</strong> (Del inglés <em>innuendo</em>). m. Conjunto de ademanes y tono de voz casi imperceptibles con los que se transmite una insinuación subliminal.</p><p class="has-ek-indent"><strong>cumerespio.</strong> (Del alemán <em>kummerspeck</em>). <strong>1. </strong>m.<strong> </strong>Sobrepeso adquirido al comer en demasía por estrés o duelo. <strong>2.</strong> Sobrepeso acumulado por comer compulsivamente. <strong>3.</strong> Persona gorda que continúa comiendo sin tener hambre. <strong>4.</strong> Gula por estrés.</p><p class="has-ek-indent"><strong>inchalantismo.</strong> <strong>1.</strong> (Del francés <em>nonchaloir</em>). m. Indiferencia casual ante la opinión de otros. <strong>2.</strong> Despreocupación afectada por lo que piensan otros de uno.</p><p class="has-ek-indent"><strong>respitio.</strong> (Del inglés <em>respite</em>). m. Breve periodo de descanso o alivio de algo difícil, desagradable o molesto.</p><p class="has-ek-indent"><strong>sadenfreda.</strong> (Del alemán <em>schadenfreude</em>). f. Sensación de alegría o placer al enterarse de los infortunios, pesares, sufrimientos o fracasos de alguien.</p><p class="has-ek-indent"><strong>conundrado, da.</strong> (Del inglés <em>conondrum</em>).<strong> 1.</strong> adj. Dicho de una adivinanza imposible de resolver para el hombre común. <strong>2.</strong> Se dice de la ganancia de tiempo de un burócrata. <strong>3.</strong> Se dice de la paradoja por resolver por parte de un científico.</p><p class="has-ek-indent"><strong>glasquén.</strong> (Del galés <em>glas wen</em>, sonrisa azul). <strong>1. </strong>m. Sonrisa sarcástica o burlona que se hace como símbolo de menosprecio o desaprobación. <strong>2.</strong> Sonrisa falsa.</p><p class="has-ek-indent"><strong>kaput.</strong> (Del inglés <em>kaput</em>, y éste del alemán <em>kaputt</em>). <strong>1.</strong> adj. Dicho de algo que está roto y es inutilizable. <strong>2.</strong> Dicho de algo que ya no funciona, trabaja o es efectivo.</p><p class="has-ek-indent"><strong>torsilospánico.</strong> (Del alemán <em>torschlusspanik</em>). <strong>1.</strong> m. Sentimiento de desesperación al ver que algo deseado está desapareciendo, está siendo arrebatado de las manos o está definitivamente perdido. <strong>2.</strong> Sentimiento de frustración o desconsuelo cuando algo que uno tiene, quiere o ama está partiendo.</p><p class="has-ek-indent"><strong>contrapción. </strong>(Del inglés <em>contraption</em>). <strong>1.</strong> m. Aparato, instrumento o máquina de apariencia extraña, innecesariamente complicada y de utilidad dudosa. <strong>2.</strong> Contrapto.</p><p class="has-ek-indent"><strong>blurtar.</strong> (Del inglés <em>to blurt</em>, hablar sin pensar). tr. Decir súbitamente algo sin reflexionarlo.</p><p><em>Javier Enriquez Serralde</em></p><p><em>Fuente: <a href="http://sdemergencia.com/2020/05/03/la-evolucion-del-pensamiento-y-del-lenguaje/">Salida de Emergencia (Periodismo/Cultura/Crítica)</a></em></p><p><em> </em></p><p> </p>					</div>
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